La importancia del color en diseño gráfico

A propósito de la exposición de Josef Albers que acabo de visitar en la Fundación Juan March y que recomiendo encarecidamente vayáis a ver, aprovecho para reivindicar la importancia del color en la comunicación gráfica.

Cuando hablo de la importancia del color no me refiero únicamente al aspecto psicológico del color, que por supuesto lo es, sino también a lo que Josef Albers nos demostró con su obra, su actividad pedagógica y su investigación sobre el color: la interacción del mismo. En 1963 publica su libro La interacción del color (Yale University), donde deja perfectamente clara su teoría después de estudiar y enseñar el color de forma experimental.

Este estudio nos lleva a la conclusión de que la percepción visual casi nunca ve un color como es en realidad, como es físicamente. De manera que se puede considerar el color como el medio más relativo que se emplea en el arte y, por supuesto, también en el diseño. Por eso es muy importante tener en cuenta, cuando lo usamos en diseño gráfico, que el color engaña continuamente. Y esto por varios motivos, que podríamos reducir a dos básicamente.

El primero, el propio ojo. Una misma intensidad de onda cromática es “interpretada” de forma distinta por cada ojo. Albers pone el ejemplo del color rojo. Si decimos “rojo” (nombre de un color) y hay cincuenta personas escuchándonos, seguramente habrá cincuenta rojos en sus mentes, y todos ellos diferentes. Incluso si es uno muy concreto, por ejemplo, el rojo Coca Cola, que es el mismo en todos los países, seguirán pensando en rojos diferentes. Esto no sólo es teoría, yo lo he practicado con diferentes grupos de alumnos y una carta de color universal establecida (Pantone), y así ha sido.

Si esto ocurre con un sólo color, imaginemos lo que ocurre cuando entran en acción distintos colores. Aquí vamos al segundo de los motivos, objeto de la obra e investigación de Albers, la interacción de distintos colores entre sí y las “ilusiones ópticas” que pueden llegar a producir. Pongamos un ejemplo práctico muy simple que ayuda a comprender esto. Si pregunto cuántos colores veis en la fotografía que se muestra a continuación, cuál sería vuestra respuesta?

albers_interaccion_color

Quien así lo desee puede responderse a si mismo o responder en público en este blog. En cualquier caso, y después de haber realizado en muchas ocasiones y con diferentes grupos de personas este experimento, os doy la respuesta mayoritaria (aproximadamente un 90%): 4 colores. Sin embargo, esa respuesta es errónea. No hay 4 colores (2 masas de color de fondo y 2 cruces de diferente color), sino 3. Las 2 cruces son del mismo color, pero funcionan de forma diferente al superponerse a fondos diferentes.

Pero el color no sólo engaña, también produce efectos diferentes según sus combinaciones con otros colores. Veamos un ejemplo con dos colores básicos: azul y rojo. Se trata de dos colores que por sí mismos diríamos que funcionan muy bien. Se leen bien, se identifican bien y transmiten bien (calor/frío): Rojo / Azul.

Ahora bien, qué ocurriría si los combino de esta forma como muestra la imagen?

Interaccion-rojo-azul

Pues ocurre que alcanzamos a leer el texto, pero en cuestión de segundos el ojo se empieza a cansar y el texto empieza a vibrar sobre el fondo, de manera que se dificulta enormemente su lectura. Recuerdo el programa de mano de una obra de teatro que hubo en Madrid hace ya muchos años, no diré cuál, cuya portada era toda así. Ignoro si la intención del diseñador cuando la diseñó era producir desasosiego en la mente del espectador. Si es así, enhorabuena, lo consiguió. Si no, si simplemente se trababa de una elección aleatoria de dos colores para dicho folleto, la elección diría que fue, cuando menos, poco acertada.

Albers va incluso más allá en sus investigaciones y, como buen integrante de ese movimiento clave para el arte y el diseño desde el siglo XX hasta nuestros días, La Bauhaus, exporta su teoría a otros ámbitos en los que también cuenta la ilusión óptica en función de las diferentes texturas y/o masas de color que generan: la tipografía y la fotografía.

Al margen de su investigación sobre el color y de mis propias apreciaciones al respecto, recomiendo ver la primera exposición retrospectiva que se hace de este artista en España, “Josef Albers: medios mínimos, efecto máximo” en la Fundación Juan March de Madrid, que se puede visitar hasta el próximo 6 de julio de 2014.

 

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